viernes, 26 de agosto de 2011

No pasa nada...


       Durante una noche que en realidad comenzó a las 2 de la madrugada, mi padre, un hombre que muchas veces pego los días, no podía dormir, Trabajo, mucho trabajo, placer, mucho placer, familia, mucha familia,  una vez más el amanecía, ahora por razones distintas. Mi madre y yo atentos para que dentro de su mundo fantástico no se hiciera daño ante los peligros que le acechan, ya a sus casi noventa años, todo lo amenaza y el no lo sabe. A lo lejos se escuchan ladridos ¿Qué le pasa a los perros? Pregunto y caigo en cuenta del sonido, me asomo por la ventana y no es nada, Amoha y Campeón  efectivamente ladran, supongo que a la luna, no pasa nada, subo a la cocina, me hago un café y mientras veía la foto de mi familia, una vez más escuchamos a papa pedir ¡Auxilio! Así pasamos la noche, entre café, mi papa, Elisa Cantando dormida, mi mamá igual sin dormir y los perros ladrando, cerca de las 6 subí a recostarme un rato. Por mi condición de ”opinador” de oficio, debo confesar que veo y sigo con mucha atención los debates de nuestros diputados, las cadenas presidenciales y hasta los “Ladridos” que emiten a través del canal de todos los venezolanos, por supuesto que cuando salimos a la calle nos percatamos que al igual que los perros de la casa, la mayoría de las veces, nuestros foros políticos aúllan a la luna y no ven mas allá de los muros de sus ideas, si es que tienen alguna, cosa que me alegraría de alguna manera, pero tras trece años de aventuras y desaciertos, solo veo seguidores y ningún emprendedor. Esta semana cerraron un periódico por abusar del Photoshop, no estoy de acuerdo con el contenido, ni con las fotos, pero una de las mejores cosas que nos han pasado en los últimos años es el cierre del semanario 6to. Poder. La libertad de expresión con la cual ejercemos el más hermoso de los derechos que es la libertad  de pensamiento, no le es útil a nadie si no es trascendente, de que vale emitir nuestras opiniones a viva voz o en cualquier medio, ante un gobierno que se va por lo más sencillo, “déjalos que hablen” más vale un metro en Miraflores que doscientas hectáreas en Apure, como recordó el presidente en su cadena anoche, nos dejan hablar porque nos necesitan para justificar su parodia democrática. En un mundo donde vemos en directo la caída de los gobiernos de mundo árabe, la opinión de unos cuantos a través de las redes sociales y medios de comunicación llevaron ideas libertarias, sacudiendo estructuras que tenía más de cuarenta años abusando y manipulando a sus pueblos. Su opinión fue trascendente. A nosotros nos dejan hablar, porque les interesa la apariencia pero le es intrascendente nuestra opinión, lo de 6to Poder aunque es lo mismo que hace La Hojilla, les dolió y en una traición a su modo de ver las cosas hasta ahora, se sintieron atacados; mis queridos lectores, esto sí es un comienzo. Por ahora, estos canes azuzados por su amo, a falta de un régimen totalitario que no han podido imponernos, se conforman con esa piltrafa llamada socialismo del siglo 21, utilizan el chantaje de la desinformación, para inculcar en el pensamiento colectivo que nos invadirán, que nos mataremos en una guerra civil si ellos pierden el año que viene las elecciones, equiparando el posible resultado con un golpe de derecha. Desde nuestro día a día, vemos un generador de zozobra, con el único objetivo que nos resignemos a soportar  este gobierno por temor a que su derrota cause una mortandad sin precedentes. Nosotros no somos Siria ni Libia, pero ante un panorama adverso, nos están llevando a un confrontación, son unos grandes provocadores, no les interesa la vía electoral sino el enfrentamiento que justifique el estado de excepción, darle un golpe a la mesa, y justificar el partido único, la televisora única, el pensamiento único…   Esta larga noche de trece años está por terminar, los perros siguen ladrando y el pueblo pide auxilio, el amanecer se acerca y opinar dejara de ser una pérdida de tiempo, solo debemos hacer lo correcto, como hijo seguir pendiente de mi padre, como ciudadano, dejar que los perros ladren que no pasa nada... pero pasará. Me voy a dormir. 

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